De la tradición agrícola a la cosmética

Tuneseé nace en Lanzarote como una forma de entender la cosmética desde el respeto por la tierra, la tradición y el trabajo artesanal. Detrás de la marca está la historia de Jonay Díaz, un emprendedor de Mácher que, de forma autodidacta, decidió transformar productos tradicionales de la isla en una línea cosmética con identidad propia.

El origen y la motivación

Tradición familiar

Jonay se crió viendo la agricultura en su casa y decidió transformar esa tradición en cosmética, única por su origen e historia.

Influencia de sus abuelos

Sus abuelos fueron esenciales. Su abuela trabajó en el campo desde los 13 años y continuó haciéndolo tras casarse con un agricultor, transmitiendo valores de esfuerzo y constancia.

Emprendimiento autodidacta

Un proyecto construido con dedicación y aprendizaje propio, con foco en ingredientes locales y un enfoque cosmético actual.

El proceso y los ingredientes

Tras años de trabajo y pruebas, Jonay logró dar con fórmulas basadas en ingredientes de la isla. Las pequeñas pepitas del higo pico (tunera) contienen un aceite muy beneficioso para la piel, convertido aquí en protagonista de la línea.

Cosmética volcánica nacida en Lanzarote

Somos los primeros en crear cosmética volcánica desde Lanzarote.

Nuestra fuerza nace de la tunera y de la tierra volcánica,
fusionadas en fórmulas exclusivas que no existen en ningún otro lugar del mundo.

No imitamos. Innovamos.

No vendemos cosmética: ofrecemos la esencia real de Lanzarote, salvaje, pura y profundamente transformadora.

Somos agricultores, creadores y guardianes de esta tierra volcánica.

Honramos el pasado, trabajamos el presente
y construimos el futuro con nuestras propias manos.

Visión de futuro

La visión es clara: una cosmética premium con origen Lanzarote, con enfoque ecológico y vegano, y basada en una transformación real de la agricultura tradicional.

Cada frasco de Tuneseé encierra la historia de un volcán, el alma de la isla y una visión que convierte nuestra tierra en referencia mundial.

Tuneseé no es solo belleza: Es identidad volcánica.